Las sucesivas crisis económicas y la globalización de los
conflictos sociales del último siglo deterioraron el rol del Estado como
custodio y estimulador del lazo social (educación, salud, producción, comercio y
cultura).
El ser humano desnudo de protección frente a la incertidumbre
de su futuro vive cerca del pánico.
En las oficinas de RRHH se padece esta
crisis. Tanto, que las empresas modernas han comprendido el rol que les cabe en
el relevo de las funciones de cuidado de la población. (Responsabilidad Social Empresaria)
Cuando las empresas se ocupan de estas acciones cosechan el reconocimiento tanto de los empleados como de los clientes aumentando su productividad y eficiencia.